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Not just another translation blog

El radar de los traductores

Ha pasado mucho tiempo desde la última actualización del blog (más de un mes), parece que estábamos esperando la elección del nuevo Papa, Francisco I. Pero no, lo que han pasado son tres semanas de Carnaval en Cádiz, el día de Andalucía, la visita de un amigo, los planes de un exilio inminente. Life happens.

Puede dañar seriamente tu vista y tu cerebro.

Puede dañar seriamente tu vista y tu cerebro.

 

Hoy volvemos para hablar un poco de esa sensación conocida por todos los traductores, esa que obliga involuntariamente a nuestra cabeza a funcionar a toda máquina y se mantenga alerta ante cualquier señal de peligro. Ese cosquilleo familiar que nos sacude cuando escuchamos una elección de palabras que nos resulta extraña ya sea en una película, una serie, un libro, un videojuego, un anuncio, etc. Todo tiene que pasar bajo nuestra supervisión para poder darle el visto bueno.

¿Cómo será eso en la versión original? ¿Por qué habrán tomado esa decisión?

Se podría expresar de forma más clara…

¿No sería mejor…

Yo diría…

Yo habría hecho…

Da igual que sea inglés, francés, alemán o nuestra lengua materna. La verdad es que no dejamos pasar ni una: corregimos a nuestros amigos, a nuestros compañeros, a nuestras madres e incluso intentaríamos corregir a las señoras de más de 65 años que aparecen en televisión si tuviéramos la oportunidad. A veces pienso que la traducción es como un parásito que se instala en nuestro cerebro para trabajar en lo suyo aunque el huésped no quiera, una palabra mal escogida, una frase mal construida, una coma, un punto… Cualquier excusa es buena para que sintamos la necesidad de corregir, mejorar, pulir, perfeccionar. Preguntad a vuestro círculo de amigos si esto es verdad…

Es como si una alarma empezase a retumbar en nuestra cabeza y tengamos que hacer todo lo posible para acallarla, como si se tratase del sentido arácnido de Spiderman.

Sentido arácnido

Sentido arácnido

 

Nuestra curiosidad, desarrollada tras años de estudio, se ha visto seriamente afectada por el avance de las nuevas tecnologías. Muchos de vosotros, lectores y traductores os sentiréis identificados, otros no me creeréis. Sin embargo, ayer mismo pude comprobar como JM, coautor de este blog, era víctima del sentido arácnido (¿Tradar?). No pudo esperar a salir del cine para buscar en internet cómo era en la versión en inglés la broma que aparece en la película Argo:

Argo-derse 

Argo-fuck-yourself en la versión original

Ahora hablemos de algo más serio: esta mañana mi radar ha activado todas las alertas posibles, incluso las señales de humo. He leído la noticia sobre el nuevo invento del creador de Captcha. Duolingo se presenta como una inofensiva plataforma para aprender idiomas de forma gratuita.

¿Dónde está el problema?

Esta web también ofrece un servicio de traducción de textos para empresas que no quieren gastarse el dinero en traductores profesionales. Los textos son traducidos por los propios estudiantes y se someten a votación para obtener así “el mejor resultado”. Lo que puede resultar en un texto con una frase traducida por cada estudiante. Citando la noticia de El País: “Quienes siguen este método para aprender idiomas traducen en los ejercicios páginas web que algunas empresas han solicitado trasladar a otra lengua. Los propios estudiantes revisan el resultado y votan por el mejor. El texto final es, por tanto, una colaboración de muchas personas, lo que convierte las interpretaciones en “bastante exactas”, según el guatemalteco.

Aparte de cobrar a las compañías por traducciones, Duolingo traduce desinteresadamente el contenido de páginas colaborativas como Wikipedia. “Solo el 20% de la enciclopedia está traducido al castellano”, dice Von Ahn. “Con este sistema se podría traducir casi al completo”.

Además, si paseamos por los comentarios de los alumnos en la propia web, vemos como se quejan de que los ejercicios de traducción solo dan por buenas las traducciones literales y no las del sentido.

peter_griffin

Este tipo de prácticas van en contra de todo lo que nos han enseñado y todo lo que hemos aprendido como traductores. Es una pena que cosas así salgan adelante…

J.G.

Idiomas en peligro de extinción: ¿es inevitable?

Inglés, alemán, francés, portugués, árabe, chino, ruso… Todos estos idiomas están presentes en nuestro día a día. Algunos de ellos forman parte de nosotros, ya sea porque lo hablamos, porque conocemos a alguien que lo estudia o simplemente porque nosotros mismos estamos pensando en empezar con ellos. Cuando alguien decide aprender un idioma nuevo, lo normal es pensar previamente para qué lo va a utilizar o qué es lo que lo hace tan especial como para empezar a estudiarlo. Ultimamente, y ante las fantásticas expectativas de progreso que tiene nuestro país, a todo el mundo le ha dado por estudiar una lengua. Los traductores, como no podemos ser menos, siempre andamos con algún idioma nuevo entre manos. Los más aventureros se lanzan de lleno con lenguas totalmente diferentes a la nuestra, como el árabe, chino, ruso o japonés, mientras que otros se quedan con lenguas de escritura occidental, algo más accesibles.

Lo cierto es que lo que realmente me gustaría destacar con esta nueva entrada es la gran importancia que tienen los idiomas, independientemente del número de hablantes que tenga. Las lenguas no son más que la forma de expresar la realidad que tienen los diferentes pueblos y, sin duda alguna, son la mejor representación de la gran diversidad de nuestro planeta. Sin embargo, la famosa globalización está perjudicando gravemente a los idiomas más minoritarios. Las cifras son abrumadoras: 3176 idiomas en todo el mundo están oficialmente en peligro de extinción.

Afortunadamente, Google está trabajando en un proyecto para preservar y documentar todas estas lenguas. A veces, esta tarea no es nada fácil, ya que muchas de estas lenguas se presentan fundamentalmente de forma hablada y no escrita, por lo que si el último hablante muere, la extinción de ese idioma es inevitable. Lo bueno de este proyecto es que todo el mundo puede aportar su granito de arena a través de documentación y comentarios. A decir verdad, solo hay que echarle un ojo al mapa para darnos cuenta de que es un problema mundial. En España las lenguas en riesgo de extinción son el asturiano, el aragonés y la lengua de signos catalana.

¿Pero quién es responsable? ¿Es inevitable? En parte y siendo realistas, hay lenguas minoritarias que son prácticamente imposibles de preservar, ya que los mismos hablantes se olvidan de ellas y no las utilizan. No hay nadie mejor para preservar algo que las personas que lo viven en primera persona, por lo que los hablantes de estas lenguas deberían encargarse de continuar con el legado. De todos modos, creo que es fundamental que los gobiernos locales tomen cartas en el asunto. Los idiomas son parte de la cultura, de la tradición y de la sabiduría popular, por lo que son las personas encargadas de gestionar las administraciones las que tienen que tomar decisiones para que esa parte de ellos no quede en el olvido. Por supuesto, aquí entra en juego el aspecto económico. A través del mapa de este proyecto podemos observar que las zonas más desfavorecidas económicamente son las que más lenguas en riesgo tienen.

Por otro lado, hay lenguas que prácticamente se están imponiendo no tanto para evitar que se extingan sino para prácticamente resucitarla. Un ejemplo perfecto es el occitano, una lengua hablada “supuestamente” por unas 700.000 personas y para nada unificada. La imposición de esta lengua en ciudades como Toulouse roza el absurdo, hasta el punto de que prácticamente todos los carteles con el nombre de las calles están en francés y en occitano. El problema aparece cuando se atreven a traducir incluso los nombres propios de personajes históricos. Por poner un ejemplo más, todas las paradas del metro se dicen tanto en francés como en occitano (muy útil para todos los habitantes de Toulouse que no hablan francés pero sí hablan occitano). No estoy diciendo que me parezca mal que se haga, sino que hay otras formas de fomentar la difusión de una lengua, como a través de obras de teatro o de la música.

Sea como sea, lo importante es que no deberíamos dejar que muera ninguna lengua, no solo por todo lo que he comentado previamente, sino también por esa sensación de saber que vivimos rodeados de personas totalmente diferentes y que todos nos podemos enriquecer el uno del otro. Por supuesto, y barriendo para casa, tengo que decir que es trabajo asegurado para muchos traductores, aunque parezca imposible que alguna vez nos veamos implicados. De todos modos, en el programa Perdidos en la ciudad supongo que habrán utilizado un traductor de lengua suri a inglés y otro de inglés a español, ¿no?

J.M.

MOOCs, remedios para traductores en crisis

Después de dos semanas de silencio en el blog debido a la falta de tiempo (señal de que poco a poco van apareciendo otros pequeños proyectos y trabajos), vuelvo para hablaros de e-learning gratuito y cómo los traductores noveles y desempleados podemos sacar partido de estas alternativas para seguir formándonos o especializarnos en lo que nos gusta. Los MOOCs (Massive Online Open Courses) están ganando cada vez más terreno a los métodos tradicionales de enseñanza.

Casi todos los días veo en Twitter y Facebook interesantísimos cursos, talleres, jornadas y webinarios de temáticas muy diversas e impartidos por profesionales de la traducción y la interpretación.  Están orientados a aquellos traductores que quieren continuar aprendiendo una vez acabada la carrera, a aquellos que siguen estudiando pero quieren profundizar algunos aspectos y a traductores profesionales que desean reorientar su carrera o aprender algo nuevo. Me interesan mucho y me encantaría poder inscribirme en la mayoría, pero desgraciadamente mi situación económica no me permite pagarlos en este momento. En algunos casos, además de pagar la inscripción, tienes que desplazarte a la ciudad en la que se imparten y pagar el alojamiento. Supongo que no soy el único al que le ponen los dientes largos, por este motivo, considero que los MOOCs y recursos gratuitos pueden suponer una alternativa perfecta . Os dejo aquí los que conozco para que comentéis y aportéis otros.

E-learning

MOOCs en inglés:

Edx (cuenta con el prestigio del MIT y la Universidad de Harvard entre otras) ofrece cursos relacionados sobre todo con la ciencia y la informática. No he probado esta plataforma porque no he visto ningún curso que me llame la atención especialmente, creo que la mayoría son demasiado especializados y tendría que dedicarle demasiado tiempo.

Coursera (Universidades de EEUU, UK, Canadá, China y Jerusalén) ofrece una gran variedad de cursos con temáticas muy distintas y de diversos ámbitos de conocimiento. Algunos de sus cursos emiten un certificado de participación a los alumnos que lo hayan superado. Hay poca cosa relacionada estrictamente con la traducción, pero podemos indagar en las especialidades, por ejemplo científico-técnica o jurídico-económica. O seguir cursos sobre educación, redacción, etc.

Solo he tenido la oportunidad de probar un curso por ahora, el resto aún no ha empezado, pero me gusta mucho la forma que tienen de enseñar. Los temas se desarrollan a través de videos y quiz. Nos ofrecen la posibilidad de seguir la clase con subtítulos en inglés, español u otros idiomas (punto negativo: a veces los subtítulos españoles cambian los ejemplos de los que habla el profesor y resulta un poco lío, pero también podemos enviar nosotros mismos los subtítulos para que aparezcan en los próximos temas). Lo que más me gusta de Coursera es la variedad de temas y los distintos enfoques. Los ejemplos son divertidos y dinámicos, algunos recogidos de series como The Big Bang Theory o Monty Python.

MOOCs en español (Universidades iberoamericanas de la Red Universia):

Miríada X se creó en diciembre de 2012 y de momento tiene una menor oferta de cursos que la anterior, pero espero que nos pongamos al día pronto. Me parece una gran iniciativa. Aún no he tenido la oportunidad de empezar ninguno, pero tiene buena pinta y me he inscrito en varios. Creo que como traductores podemos sacarle bastante partido, eso sí, no he encontrado por ninguna parte si ofrecen certificados al finalizar o no.

MOOCs en francés, solo he encontrado la plataforma ITYPA: Internet, tout y est pour apprendre. Pero no he tenido mucho tiempo para investigar. ¿Sabéis algo de ella? ¿Conocéis alguna otra?

Por último, también tenemos los webinarios gratuitos ofertados por Proz.com para traductores que tendrán lugar en la semana del 4 al 7 de febrero.  Estos cuatro webinarios profundizarán en el uso de SDL Trados 2011, Wordfinder, Wordfast y MemoQ 6.2.

e-learning

¿Qué pensáis? ¿Merecen la pena? ¿Conocéis otros recursos?

J.G.

El arte del Copy&Paste

Últimamente estoy sumergido en OneHourTranslation, una “agencia de traducción” online que me aconsejaron para empezar a hacer traducciones mientras encontraba algo mejor. La verdad es que no está nada mal, aunque paguen 0,05 dólares por palabras y te pongan un límite de tiempo bastante estricto para hacer las traducciones (normalmente 2 horas y media para un texto de 500  palabras). Aunque tienes que ser bastante rápido (si te envían un e-mail con un encargo de traducción tienes que aceptarla como una bala si no quieres perderla), el método de pago no está mal (Paypal o a través de una tarjeta de crédito propia). Si comparamos este servicio con el de algunas agencias de traducción que pagan si eso dos meses después, creo que podría ser peor.

Bueno, pues en una de esas traducciones me pasó algo que no me ocurría desde que estudiaba la carrera: cuando me dispuse a buscar información para empezar a traducir me encontré con la grata sorpresa de que el texto que tenía que traducir contenía un extracto de la página web de turismo de la ciudad de Viena. Como era de esperar, solo tuve que alzar un poco la vista para ver ese recuadro con banderitas en el que hice clic sin pensármelo dos veces.

Banderitas que salvan la vida

La cuestión es que de todo el texto (unas 550 palabras) encontré la traducción de la mitad, aproximadamente. Yo, ni corto ni perezoso, me limité a cambiar un poco la parte en español y a revisarla, pero como me pareció una buena traducción me decidí a utilizarla y lo único que hice fue ponerla un poco más a mi estilo. Como os decía, esto no me pasaba desde que estudiaba la carrera y algún profesor despistado nos pedía la traducción de un artículo científico o incluso artículos de periódicos que acababan utilizándose en una publicación española. Yo no sé si os pasará lo mismo, pero a mí me quita un peso de encima y, aunque no me parece del todo correcto, creo que es la persona que encarga esa traducción la que debería cerciorarse de si su texto ya está traducido o no. Al final, cuando esto ocurre, te parece incluso un milagro.

¿Os parece bien lo que hice? Admito críticas tanto constructivas como destructivas. Las destructivas me gustan más.

Bueno, aparte de esta anécdota quería aprovechar para deciros que hoy en día mi lengua C (alemán) me ha abierto muchas más puertas que mi lengua B (inglés). Supongo que será por la cantidad de personas que hoy en día traducen del inglés y también porque cada vez hay más gente que entiende el idioma y, simplemente, no hace falta una traducción al español. Además, está claro que los países germanoparlantes son bastante importantes a nivel económico y tecnológico y en un lugar como España la presencia alemana está a la orden del día. Aunque sea un poco la lengua del demonio, se le acaba cogiendo cariño. Supongo que lenguas como chino, árabe o ruso ofrecerán más carga de trabajo, pero hasta que yo aprenda alguna de ellas queda un buen trozo. Por ahora, me quedo con el portugués, que Brasil es muy grande y tiene mucho que dar.

J.M.

La figura del traductor-intérprete jurado

A pocas horas de que se acabe este año 2012 no me gustaría dejar pasarlo sin mencionar algo que me ha ocurrido recientemente: hace unos días recibí un e-mail de la subdelegación del Gobierno en el que me comentaban que había sido aceptado como traductor-intérprete oficial y que debía presentarme allí con mi sello para que se hiciera efecto. Realmente, podríamos decir que soy un traductor jurado por casualidad más que por vocación. Como todos los estudiantes de Traducción e Interpretación de Granada, se nos ofreció la oportunidad de cursar 6 asignaturas (de las cuales 4 eran obligatorias) y si luego haces el papeleo necesario se convalidaría como el título oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores. Básicamente, para mí fue una opción clara, ya que se me abría un nuevo camino bastante interesante.

Sin embargo, esto no es todo un camino de rosas. Hay cosas que no tienen mucho sentido, por ejemplo, hay que pedir el título exactamente el mismo año en que cierras expediente. Yo, que tuve la oportunidad de hacer prácticas universitarias, me vi obligado a esperar meses y meses para poder cerrar el expediente y, poco después, pedir el título de traductor jurado. Si se te va un poco el santo al cielo y lo pides al año siguiente, mal asunto.

Traducción Jurada

Traducción Jurada

La cuestión es: cuando una persona necesita los servicios de un traductor jurado, ¿qué hace? Yo creo que esa persona buscará “Traductor jurado” en Google y le aparecerán una serie de enlaces para contactar con una agencia que se hará cargo de la traducción. También existe la posibilidad de buscar “Traductor jurado (+ provincia)” que, básicamente, tendrá el mismo resultado. Es decir, que al fin y al cabo, la lista de traductores jurados oficiales es algo totalmente desconocido para la mayoría de personas. Está claro que las agencias de traducción tienen que sacar partido, pero creo que esta lista debería darse más a conocer. Por ejemplo, una de las soluciones podría ser que el mismo organismo que necesita esa traducción jurada informe sobre esta lista oficial donde pueden encontrar a traductores oficiales de su misma provincia.

Ejemplo de búsqueda en Cádiz

Ejemplo de búsqueda en Cádiz

Otra de las preguntas que me surgen ante esta cuestión es: ¿qué haría un traductor cualquiera si tuviera que traducir sus propios documentos? Sinceramente creo que me los traduciría yo y pediría a algún compañero que me lo sellara (con una corrección previa, claro está), pero no entiendo a esas personas que dicen que no es moral que alguien se traduzca sus propios documentos oficiales.

¿Qué pensáis?

¡Feliz 2013 a todos! Esperemos que sea mejor que el 2012.

J.M.

¿En qué piensan los traductores? (literarios)

Seguro que algunos de vosotros dejaréis la lectura a un lado durante las vacaciones para disfrutar de otros placeres, unos pocos quizás leáis para aprovechar el tiempo libre que no tendréis más tarde con los exámenes o el trabajo, otros habréis pedido algún libro como regalo de Navidad y esperáis ansiosos.

En esta entrada pre-fiestas vamos a dedicar un poquito de tiempo a la lectura, en concreto a un hecho peculiar referente a la traducción que vengo observando desde hace unos años en los libros que leo. Soy un lector empedernido de todo lo que me echen (ahora con Kindle mucho más), pero he de admitir que el boom de la novela negra escandinava me ha atrapado. Tanto que he decidido aprender sueco (un traductor en paro tiene que plantearse retos y diferenciarse), una lengua germánica mucho más fácil y accesible que el alemán (que también llevo como buenamente puedo): Stieg Larsson, Camilla Läckberg, Mari Jungstedt (pinchad para escuchar a la autora hablando en español), Åsa Larsson, Mikkel Birkegaard y muchos otros. Sus historias, sus personajes, sus paisajes y sus referencias culturales me han cautivado, me han transportado al frío y la tranquilidad del norte. Sin la traducción y sin el genial trabajo de sus traductores, todo eso habría sido imposible.

Muchos de los traductores entramos a la carrera pensando que la traducción literaria nos dará de comer en el futuro. Traducir libros tiene que ser superguay y conseguiremos un bestseller que llegue a millones de lectores. Sin embargo, los profesores, al menos en la Facultad de Granada, insisten desde el principio en que es una de las especialidades más difíciles y peor pagadas, hace falta vocación y saber escribir (como si para el resto no hiciese falta). Las asignaturas de traducción científico-técnica y jurídico-económica ganan terreno y relegan a un segundo plano el resto de especialidades. Además, nos dicen que es díficil acceder al gremio de Traductores Literarios de España, son profesionales con muchos años de experiencia a sus espaldas que se niegan a la creación de un Colegio de Traductores por considerar que su trabajo no tiene nada que ver con el de los traductores de manuales técnicos, médicos, etc. Pero volviendo al tema que nos ocupa, a todos los estudiantes de traducción también nos repiten mil veces que no comparemos nuestros conocimientos como traductor con los conocimientos del público al que va dirigido el texto, ante una traducción tenemos que preguntarnos: ¿quén es el emisor del texto origen? ¿a qué público va dirigida el texto meta? ¿quién será el receptor? ¿cuáles son las presuposiciones?

En fin, el famoso esquema de análisis textual de Christiane Nord que hemos tenido que rellenar hasta la saciedad antes de comenzar a traducir. Pues parece que los traductores profesionales con años de experiencia a sus espaldas no le prestan atención a estas cosas. Se olvidan de que el público español no posee los mismos conocimientos de la lengua inglesa que el público sueco y aunque en el texto original una parte sea en un inglés sencillo que hasta una señora sueca de 80 años pueda entender, a una señora española de 40 (como mi madre) puede sonarle a chino. Deberían pensar en traducir estos fragmentos para que los lectores españoles no pasen las páginas sin enterarse de nada. A mí personalmente me da igual, son pasajes sencillos la mayoría de las veces, pero pienso en las personas que leen para disfrutar del texto y enterarse de todo, sin tener dificultades que podrían evitarse.

Veamos dos ejemplos:

1. En la segunda parte de Millennium, los traductores deciden dejar una carta que recibe la protagonista, Lisbeth Salander, en inglés completamente, para añadir al final de la página una nota del traductor con la carta en español. Personalmente me parece una tontería y un malgasto de papel. Vale que la protagonista recibe la carta desde Gibraltar en inglés, pero, ¿es necesario reproducirla 2 veces, una en inglés y otra en español, además de incluir la nota del traductor?

A lo largo de la trilogía nos encontramos muchos ejemplos de frases en inglés sin traducir, para los suecos es normal intercalar frases en este idioma cuando hablan. En una mesa redonda sobre “Traducción y novela negra escandinava” a la que asistí en Granada y en la que participaron Carmen Montes (traductora de Hennig Mankell y Camilla Läckberg) y Martin Lexell (traductor de Millennium), este último aseguró que se siente cómodo traduciendo hacia el español aún siendo el sueco su lengua materna pero que siempre cuenta con la ayuda de un nativo para corregir sus errores. ¿Ninguno se dio cuenta de las partes en inglés que entorpecerían la lectura de los españoles?

Mikael Blomkvist: A man’s gotta do what a man’s gotta do and all that crap.

Stieg Larsson: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Stieg Larsson: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

2. Otro ejemplo más reciente. Anders Knutas, uno de los protagonistas de las novelas de Mari Jungstedt asegura en todos los libros que su inglés es muy rudimentario y siempre necesita la ayuda de otros agentes de policía para hablar con los extranjeros (conversaciones que de todos modos siempre aparecen en español). Sin embargo, en el quinto libro, Un inquietante amanecer, Knutas mantiene una conversación superflua en inglés a lo largo de varias páginas que podría haber estado en español perfectamente.

Mari Jungstedt: Un inquietante amanecer. Knutas 5

Mari Jungstedt: Un inquietante amanecer. Knutas 5

Pienso que todo esto puede solucionarse de formas más sencillas. ¿Os habéis encontrado más ejemplos como estos? Comentad vuestras opiniones y experiencias, pero sobre todo estad alerta la próxima vez que leáis un libro traducido.

¡Felices fiestas a todos!

J.G.

Traducción turística: un factor clave para el éxito en la internacionalización

Supongo que todos los estudiantes de traducción tenemos que enfrentarnos en clase a textos turísticos de pueblos perdidos de la mano de Dios que quieren darse a conocer a tanta gente como sea posible y para ello contratan los servicios de un traductor profesional. En los últimos años ha aumentado inexplicablemente el número de turistas españoles, ingleses, franceses, alemanes, chinos… El pueblo en cuestión quiere que los visitantes extranjeros puedan disponer de la información en su propio idioma y para ello quiere elaborar una serie de folletos plurilingües que cuenten la historia de sus iglesias, castillos, puentes, monasterios, etc. A través de este tipo de ejercicios los alumnos descubrimos la dificultad de la traducción turística  y las estrategias que debemos emplear para crear textos de calidad (las diferencias entre cultura origen y cultura meta pueden convertirse en nuestras peores enemigas y provocar más de un dolor de cabeza).

La realidad con la que nos encontramos en la mayoría de enclaves turísticos que disponen de información en otras lenguas es otra muy distinta. Los textos están plagados de errores “poco graves” como los ortográficos o los de concordancia de género y número que no impiden la comprensión. Pero también existen gran cantidad de “errores de traducción” en los que no se ha sabido transmitir la idea y se han conformado con ofrecer una información confusa, errónea o sin traducir. El turista suele perdonar estos fallos si es capaz de captar la idea general y puede llegar a tomárselo como una anécdota graciosa. Solo los lingüistas morirán a causa de un infarto.

Medina Sidonia

¿A dónde quiero llegar con todo esto?

Este año se ha celebrado y aún se celebra en mi ciudad el bicentenario de la Constitución española de 1812 además de ser la Capital Iberoaméricana de la Cultura 2012. Se esperaba una gran afluencia de turistas de todas las nacionalidades. Desde que puedo recordar, el Ayuntamiento y nuestra dicta… alcaldesa nos han vendido el año del bicentenario como el momento en el que nuestra ciudad volvería a ser lo que fue. Como al puerto de Cádiz llegan cruceros con personas de una gran variedad de países, promover el turismo era uno de los puntos esenciales: se han adecentado los monumentos que estaban más estropeados y les han colocado textos que hablan de su historia, se han celebrado actos para recordar esta efeméride, se han acondicionado edicifios como salas de exposiciones, se han pintado líneas de colores en las calles para seguir distintos recorridos y se han ofrecido rutas guiadas en diversos idiomas para que nuestra historia trimilenaria llegue a todos los rincones del mundo. Nos da la impresión de que cuidamos de nuestros visitantes para que se sientan a gusto y se interesen por nosotros, pero sobre todo para que hagan de promotores de la ciudad en sus países y vuelvan algún día.

La Casa de Iberoamérica de Cádiz (sacada de la manga por arte de magia) acoge numerosas exposiciones sobre las culturas prehispánicas de América latina, entre ellas “El Señor de Sipán”. Es de suponer que si alguien (turista o no) se interesa en una de estas exposiciones es porque le gusta la historia, el arte y la cultura. Bien, si eres español no habrá ningún problema, pero si eres extranjero tendrás que saber un poquito de inglés. Un poquito, tampoco mucho.

La cultura Mochica en inglés

Sí, señoras y señores, ese cartel mal iluminado con fondo negro, título amarillo y tres líneas blancas es la ¿traducción? inglesa del texto español. ¿Estamos tomándole el pelo a los turistas que han decidido pagar para encontrarse esto? ¿Queremos que se queden ciegos? Puedo asegurar que no se trata de un problema de falta de espacio.

El día que fui, había franceses, ingleses y alemanes. Por lo que escuché, solo comentaban las imágenes y demás piezas arqueológicas. No podían hacer otra cosa, la historia se había olvidado. Por si fuera poco, para la visita guiada en español tienes que pagar más, eso sí, no avisan al público que se atreva a intentarlo de que la guía tiene  un marcado acento andaluz y cecea. La dejadez y la falta de consideración con el público al que deberían querer dejan prendados son evidentes. No se ha invertido en la traducción.

Para mí, la traducción turística además de ser una fuente de información para el público al que está dirigida es una forma de cautivarlos en su propio idioma y hacer que quieran volver. La traducción turística es publicidad, una buena forma de promoción. En eso el Ayuntamiendo de Cádiz ha fallado y me gustaría poder hacer algo por remediarlo, aunque a mi ciudad no le hacen falta palabras para enamorarnos.

Cádiz 1

Si no me creéis estáis en todo vuestro derecho, aquí tenéis los enlaces a las webs de la oficina de turismoCádiz2012 (algo huele a traductor automático).

¿Qué opináis?

J.G.

La traducción de los títulos de las películas y otras formas de destrozarlas

Pues sí, así de contundente empezamos esta nueva entrada. Y es que, a veces, tengo la sensación de que a los españoles se nos toma por tontos. Entiendo perfectamente que una productora determinada quiera hacer su película atractiva para el público, pero es que a veces se pasan de castaño oscuro, ¿no?

En este país nos encanta que nos lo pongan todo a huevo. Si no, no me puedo explicar por qué, además de tener que lidiar con el doblaje, tenemos que tragarnos títulos de películas que en ocasiones lo único que hacen es un flaco favor a la película en sí. ¿No me creéis? Pues aquí tenéis algunos ejemplos:

The Parent Trap – Tú a Londres y yo a California

All the jazz – All the jazz (empieza el espectáculo)

The Fast and the Furious – A todo gas

Dial M for a Murderer – Crimen Perfecto

Adaptation – El ladrón de orquídeas

The money pit – Esta casa es una ruina

Die Hard – La jungla de cristal

Ghost Town – ¡Me ha caído el muerto!

Romuald et Juliette – Mamá, hay un hombre blanco en tu cama

The Ice Princess – Soñando, soñando… ¡triunfé patinando!

Jingle all the way – Un padre en apuros

The Hangover – Resacón en las Vegas

The Hangover 2 – Resacón 2: ¡ahora en Tailandia!

Get him to the Greek – Todo sobre mi desmadre

Bueno, creo que es un buen resumen del cutrerío español para poner títulos a películas extranjeras. Sinceramente, creo que ninguna de estas traducciones han favorecido en absoluto a que las películas tengan más espectadores, de hecho, el efecto probablemente haya sido exactamente el contrario. Seguro que echando un ojo a estos títulos, os habréis acordado de otros que siguen la misma estructura. Por ejemplo, ese “Mamá, hay un hombre blanco en tu cama” a más de uno le habrá recordado al clásico “Cariño, he encogido a los niños”, ¿no? Pero eso sí, algo con lo que, directamente, se me caen los palos del sombrajo es ese tipo de películas que han dejado sin traducir, como “All the Jazz”, pero como parece que ese título puede atraer a mucha gente, deciden añadirle una explicación entre paréntesis “(empieza el espectáculo)”. Olé, chapó por ti.

Simplemente imaginad la situación en diferentes países. Imaginaos a una pareja estadounidense de treintañeros que un sábado por la noche deciden ir al cine a ver la película “The Ice Princess”. Ahora pensad en una pareja española de treintañeros en la taquilla del cine diciendo: “Hola, dos entradas para Soñando, soñando… Triunfé patinando”. Parece que tenemos que pasar vergüenza hasta para ir al cine.

Como veis, no estoy muy de acuerdo en ese cambio radical que se le hace a los títulos de las películas. Mi opinión es que deberíamos ser más fieles al título original, que seguramente se ha pensado bastante antes de salir a la luz. De hecho, yo creo que si algún director que otro supiera lo que se ha hecho con sus películas, no estarían para nada contento. Vale que hay que echarle imaginación al asunto, pero sin pasarse.

Uno de mis ejemplos favoritos es (500) días juntos, cuyo título en inglés es (500) days of Summer. El título original, además de evocarnos un verano sin fin, se refiere a la duración de la relación sentimental (los famosos 500 días) entre el protagonista y una chica llamada Summer. Si al director se le ocurre filmar una segunda parte (500) days of Winter/Spring/Autumn, ¿qué haría el traductor? Seguramente dejar el título de la primera añadir los socorridos dos puntos e inventar una frase ñoña para que nos suba el azúcar en la sangre: “(500) días juntos: ahora más felices que nunca”, “este amor es un desmadre”.

500 días juntos

500 días juntos

Si seguimos traduciendo los títulos de las películas como nos parece, le podemos hacer la vida imposible a futuros traductores. Por ejemplo, en este capítulo de “New Girl” se hace referencia durante todo el capítulo a “Parent Trap“. De hecho, nombran la película más de 15 veces durante todo el capítulo, así que imaginad la pesadilla que sería decir todo el tiempo “Tú a Londres y yo a California“, además de no entenderse el mensaje original.

Y para todos los insaciables, aquí tenéis una lista con más traducciones de títulos de películas.

J.M.

¿Prefieres el doblaje o los subtítulos?(II)

Ya estamos aquí de nuevo para ofrecer la segunda parte de este tema tan interesante: ¿doblaje o subtítulos? Como ya hemos visto en la primera parte de esta entrada, podríamos estar meses discutiendo sobre qué es mejor. Solo hay que mirar a nuestros vecinos para darnos cuenta que países como Portugal o Países Bajos eligieron desde un primer momento invertir el dinero en el subtitulado y no en el doblaje. Y es que, pensando en la parte económica, los subtítulos necesitan mucho menos dinero que el doblaje, básicamente porque se necesitan menos personas que desarrollen esta tarea.

En esta entrada me gustaría mencionar con especial cariño la ciudad de Barcelona, donde he vivido durante un año y medio y donde, por suerte, los cines tienen una oferta para todos los gustos. Esto da una gran facilidad, ya que normalmente la gente sabe dónde ponen las películas como las prefiere. Sin embargo, la primera vez que quise ir al cine me encontré con una “papeleta” que si no fuera por nuestro gran amigo Internet me habría supuesto más de un quebradero de cabeza. ¿Por qué? Pues porque allí puedes encontrar cines cuyas películas se proyectan:

  • Dobladas en castellano
  • Dobladas en catalán
  • En versión original subtitulada en castellano
  • En versión original subtitulada en catalán

A mí toda esta variedad me parece fantástica, a menos que tus amigos sean fieles a otro tipo de cine. El problema está en que no puedes ir directamente a un cine y ya está, sino que tienes que informarte previamente de la lengua en que ofrecen las películas. Al final, acabas decantándote por un cine en concreto. Eso sí, si lo que quieres es una película en especial en un formato determinado, mal asunto, ya que no siempre llueve a gusto de todos.

De todos modos, hay cosas que a mí simple y llanamente me parecen un escándalo. Como sabréis, el cine tiene un gran apoyo en las entidades y gobiernos públicos, y a veces el afán por hacer que una lengua minoritaria se imponga a otras tiene el resultado siguiente:

No sé si conoceréis la película dirigida por Fernando Trueba (Madrid) y Javier Mariscal (Valencia) titulada Chico & Rita. Bien, una película ambientada en la Habana de los años 40 y 50. De hecho, los protagonistas principales son cubanos, aunque una parte de la película también muestra la ciudad de Nueva York. Por lo tanto, la versión original de la película cabalga entre el español de cuba y algo de inglés. Eso sí, como la película obtuvo financiación por parte de la Generalitat de Catalunya, apareció la genial idea de doblar la película al catalán.

A mí sinceramente me parece un destrozo doblar al catalán una película en castellano por mucho que a un sector de los catalanes les parezca una gran idea. En cada doblaje y traducción se pierde encanto. Eso es una verdad universal. Así que, mi consejo de hoy, es que disfrutemos del mensaje que nos ofrecen las películas en su propio idioma, aunque a veces perdamos algo. Andar con tonterías como las traducciones al catalán de los nombres propios de Harry Potter y demás me parecen eso, tonterías.

Y es que, como leí en un Twit no hace mucho, las lenguas solo tienen dos enemigos: la prohibición y la imposición.

J.M.

¿Prefieres el doblaje o los subtítulos?(I)

La verdad es que no hay una respuesta única a esta pregunta. Quizá por la falta de oferta en los cines de las pequeñas ciudades españolas, mucha gente está acostumbrada al cine doblado y ni se plantea la posibilidad de ver algo en su idioma original con subtítulos. Piensan que el esfuerzo de leer dificultará en gran medida su capacidad de prestar atención a las imágenes y, por lo tanto, no vivirán la misma experiencia. Sin  embargo, parece que en los últimos años ha aumentado el número de personas que prefieren escuchar las voces originales de los actores cuando ven una película o una serie (aunque no sientan un interés especial por la lengua en la que estén hablando). El auge de Internet y de webs dedicadas  los subtítulos no oficiales, aunque no siempre de peor calidad, ha impulsado el seguimiento de series y películas que en muchos casos ni siquiera llegan a tu país o lo hacen con años de retraso.

Podría ofrecer una comparativa pseudo-objetiva de ambas sin hablar de mis preferencias personales, pero prefiero dar mi opinión basándome en mi propia experiencia (esto no quiere decir que menosprecie otros puntos de vista). Todo empezó en 2005 con el BOOM de la serie Prison Break, que no llegaría oficialmente a España hasta 2007 y supuso algo así como el principio del fin del doblaje para mí. No podía esperar a que doblasen la serie en España para empezar a verla y decidí probar a verla en inglés con subtítulos en español. A esta primera toma de contacto, a esta especie de perdida de virginidad con el idioma, le han seguido muchísimas series y películas en versión original hasta hoy. Francés, alemán, japonés o sueco han sido algunos de los idiomas en los que he visto películas y series.

En España, los aficionados a las series nos perdemos las bromas de Gloria en Modern Family, nos parece que Sheldon es gay en vez de un friki  repelente en The Big Bang Theory y así podríamos pasar días y días… En series como Dexter, donde la voz del protagonista es un aspecto tan importante, la versión española hace que pierda todo su encanto.

Versión original

Versión doblada

No critico el trabajo de los dobladores españoles, sin embargo, el doblaje se ha convertido en un formato que me produce un cierto grado de rechazo, un sentimiento de: “quiero ir al cine, pero no me apetece ver la película doblada”. Cuando voy, me paso todo el tiempo pensando:

“¿de qué me suena esta voz?

¡Ah, sí! Es la voz de Ross de Friends.

¿Por qué tiene la misma voz de Jennifer Lopez?

¿Por qué Johnny Depp comparte voz con Leonardo DiCaprio y Jim Carrey?”

La última película fue Lo imposible, me encantó la película, pero salí del cine pensando que me habría gustado mucho más en vose. Hubo momentos en los que no sabía si Ewan McGregor estaba riendo o llorando.

Durante la Erasmus, me sorprendió descubrir que en Bélgica el cine siempre es en versión original subtitulada en francés y neerlandés al mismo tiempo (excepto cuando la versión original es en una de estas lenguas). Todo iba bien en mi pequeña fantasía de versiones originales y subtítulos… hasta que decidí ver Harry Potter y las Reliquias de la muerte parte I, crónica de una muerte anunciada. ¿Qué haces cuando tu lengua materna es español, escuchas las voces en inglés, lees francés y neerlandés al mismo tiempo y, por si fuera poco, los nombres y referencias de la película son distintos en esos idiomas?

Después de esta experiencia, puedo dar gracias a los traductores españoles por mantener los nombres propios originales.

Inglés – Francés- Neerlandés

Hogwarts – Poudlard – Zweinstein

Muggle – Moldus – Dreuzel

Dumbledore – Dumbledore – Perkamentus

Snape – Rogue -Sneep

Gryffindor – Gryffondor – Griffoendor

Slytherin – Serpentard – Zwadderich

Hufflepuff – Poufsouffle – Huffelpuf

Ravenclaw – Serdaigle – Ravenklauw

J.G.

P.D: otras reflexiones sobre el mismo tema en el blog Hablando se entiende la gente

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